coleccion personal de cuentos y poesia, segun mi extraña percepcion del mundo.

viernes, febrero 22, 2008

Advertencia

Dejar de fumar reduce importantes riesgos en la salud,
tales como morir calcinado por dentro.

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universos de lo urbano

Las ciudades contemporáneas que lo incluyen todo: antiguos códices y ardillas en los parques (¡que te miran fijamente y no te perderán de vista, es mejor huir de ellas!), momias (con o sin dientes), libros incunables (algunos de ellos ocasionaron guerras), computadoras, aviones, niños de la calle y flores, contadores y medicinas, amor y perros de todos los colores (sic), guerras y bebidas alcohólicas, mucha tecnología y enfermeras, asfalto y hambre, pieles y grafitos, arte de vanguardia y ataúdes, envases microwave-safe, mujeres hermosas (90-60-90), impresoras y reyezuelos sindicales, ventanas rítmicamente colocadas, deconstrucción y minimalismos, objetos de diseño y casas de cartón (estas últimas abundan), corredores nocturnos (con perro) y revistas, teóricos de la nueva física cuántica y vendedores ambulantes, plásticos a montones y diamantes, películas para diapositivas y guitarras eléctricas, papel, mucho papel, perros y cucarachas, tucanes enjaulados, estudiantes, miel, graffittis y fanáticos de star wars. También hay faros de niebla, árboles frutales, amaneceres e infidelidades, tractores, microscopios, alacranes, taquilleras, pegamentos, maderas de muy diversas especies, estéticas unisex, pulquerías, cacahuates y pescados fritos (bien sabrosos), películas cursis, gelatinas de colores, intelectuales, partos indoloros (y con mucho dolor), patos, fuentes, cabezas olmecas, niñas bonitas (pero en el fondo malignas), relojes de marca, tenedores de plata, filtros amorosos y pociones curativas, expendios de billetes de lotería, cólera y rabia, y a veces tétanos también, locura temporal y permanente, ceguera real o fingida, baterías de reloj, chinitos de la suerte y mimos con la cara blanca, payasos de camión y bandas de guerra, adolescentes enamorados, ríos subterráneos, borradores de pizarrón y tiendas de regalo, botiquines de primeros auxilios (vacíos), agujeros en los calcetines y ¡las mañanitas por el radio!, huesos rotos y muchísima basura, virutas, calendarios de gloria trevi, galerías de japoneses, ladrillos y puentes (vacacionales), legumbres (en los supermercados), ruidos de claxon, humo de tabaco, y como es de esperar, cáncer. A veces hay también manifestaciones contra la instalación de nucleoeléctricas por señoras entusiastas, circos (con animales enjaulados), fantasmas y apariciones, animales fabulosos (como el chupacabras, ¡cómo olvidarlo!), botanas, y bebidas energéticas, electroshocks, y electroencefalogramas, radiografías y perversiones sexuales, imitadores de the beatles, mujeres desnudas corriendo por la calle, alergia al polvo y a los mariscos, negritas y cursivas, calamares, helicópteros, fraudes multimillonarios, tensión sexual entre compañeros de trabajo, televisores blanco y negro, cadena perpetua y secuestros exprés, capuchinos calientes y galletas (de animalitos), huellas de tenis (por todo el piso recién trapeado), perritos y payasitos de cerámica, Niños-Dios (vestidos con la playera del América), mucha, mucha piratería, boletos del metro, chicharrones (con chile y limón), emergencias, ritos, diversión, lenguajes. Agua embotellada, cilindros de gas (rodantes), cables telefónicos (intervenidos) y fugas de agua. Isótopos radiactivos, animales que nunca han visto la luz del sol, pollos (prefabricados) de granja, enfrentamientos territoriales, tanques de guerra y teléfonos celulares por toneladas, metafísicas autodefinidas, crucigramas y también rompecabezas, hamburguesas y fragmentos de ciudades utópicas, como en toda buena ciudad contemporánea.

(Don’t understimate the force!)

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La raíz del mal está en el polvo

La raíz del mal está en el polvo,
pues todo lo cubre.
Es omnipotente, omnisciente y ubicuo.
¿Qué lo conforma además del hastío acumulado?
Lo que suelta una herida,
las lágrimas de impotencia, la muerte,
la traición.
Suerte de Dios oscuro, todo lo cubres.
Nos gastas sin piedad.
Muerte lenta que lates en la quietud de las cosas;
en su verdadera esencia, lo oculto y la quietud.

Dios sucio, nos bañas con tu vaho,
el mal que nos corrompe y nos enferma.
Partícula de muerte, luchas contra la humedad,
la aniquilas.

Cada partícula de polvo que cargo
me consume, el triste paso del tiempo,
calamidad y muerte; el peso de la desolación
que se acumula y nos entierra finalmente.
El futuro de toda vida.

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canales

Me adoraste un año. Después me sacaste el corazón, lo licuaste con sal y limón y esta mezcla se fue por el drenaje mientras con el control remoto cambiabas los canales de la televisión.

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el verdadero nombre de Dios

Actualmente el Microsoft Word, en su esquina superior derecha, le pide que escriba una pregunta. Ante lo cual se escribe la interrogante, a saber: ¿Cuál es el verdadero nombre de Dios?
La respuesta desplegada con el titulo Resultados de la Búsqueda plantea, entre otros:
. Crear un índice.
. Documentos inteligentes.
. Usar contraseñas.
. Cosas que se pueden decir y hacer con el reconocimiento de voz.
. Crear un directorio de nombre, direcciones y otro tipo de información.
. Solucionar problemas de seguridad de macros y advertencias.

Y en Otros lugares para buscar:
. Obtener respuestas de otros usuarios.
. Búsqueda en Knowledge Base.

jacobo.

Algo me falta.

Siento que la vida se me escurre entre las manos.

¿Qué ausencia es la que trato de llenar, con las cosas que hago a diario? De que sirve tallarse los dientes hasta que la sangre sale a borbotones? ¡El cabello se cae, y nadie te detiene en la calle para advertírtelo! Por eso empecé a detener a la gente, para anunciarles: el fin se acerca, no hay más tiempo. El tiempo se gastó, de tanto pasar, un segundo tras otro. Todo se acaba.

Cuando me empujan y me gritan, yo lo acepto. Yo los entiendo y los perdono, sé que si ellos lo admitieran en realidad gritarían y llorarían como yo. Pero las verdades profundas que están dentro de todos nosotros son las más difíciles de aceptar. Y a veces las más difíciles de callar también. Los corazones siempre fueron delatores. Te engañan, para que salgan de tu boca las palabras que no quieres que se manifiesten, pero tienen vida propia, uno no les puede mandar. Por eso soy el apóstol de la palabra, cuando tenía mi programa televisivo, tenía un traje muy elegante, y la gente me escuchaba atenta, ahora me escupen cuando estoy tirado en la banqueta.

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