coleccion personal de cuentos y poesia, segun mi extraña percepcion del mundo.

viernes, julio 13, 2007

el otro

¡Era yo! ¿Cómo podía pasar esto?
La primera vez fue solo un instante, un rápido avistamiento. Casi no quise enterarme, pero algo, muy dentro de mí empezaba a intuir que algo no estaba bien. Esa sensación, profunda, muy profunda del que sabe que algo anda mal, pero no puede explicarlo, porque él mismo no lo entiende.

Pasó mucho tiempo hasta que volvió a cruzarse en mi camino ese monstruo. Yo estaba ocupado, tomaba las bolsas del super mientras mi hija corría hacia la máquina de helados. Por un segundo apenas volví a sentir esa horrible sensación de frío interior, un frío horrible que no tiene que ver con el clima, o algo que se pueda experimentar con los sentidos. Es un vacío, metafísico quizá. La horrible verdad de eso que temes ciegamente, que vez venir como un auto que te atropella, pero es inevitable, se acerca, se acerca, hasta que finalmente te golpea. Al igual que con el accidente de auto terminas olvidando el momento exacto, es un momento en negro en tu mente, sabes lo que sucedió por los momentos posteriores a eso, o por lo que te cuentan, que de tanto repetirse termina siendo como una verdad que tu viviste, pero en los ojos de otros, no en los propios.

Pasé muy cerca a mí, al principio no me reconocía, tan acostumbrados como estamos a casi nunca vernos a nosotros mismos, a no ser en el espejo. Pero pasé rápido, vestido como me hubiera gustado vestir, y un par de audífonos, no dudo que escuchaba buena música, siempre he sido muy exigente con mis gustos musicales. Me costo muchos días aceptarlo, pasé noches y más noches pensándolo, y finalmente lo entendí. Sí, era yo. Inevitablemente yo. Absurda, locamente yo era él.

Etiquetas:

proustiana

1.

No solo quiero matarte,
quiero destruirte,
hacerte añicos, hasta
que no quede rastro de ti.
Ni sombra, ni texto,
recuerdo o imagen.
Odiarte hasta olvidarte,
amarte hasta ahogarte.
Partículas de ti,
flotan en el aire,
el polvo de ti,
polvo de mujer,
en pasta, si se moja.
Comerse las uñas,
recibir toda la radiación del sol, que quema hastaloshuesos.

El agua cae, contaminada.
Es el deseo de la gente, que se eleva hasta el cielo.
Un ruido que no calla,
el silencio que no llega,
jamás el silencio,
porfavor, silencio, porfavor. Silencio. Ya no más.
Ruido, ruido, ruido, ruido, ruido, ruido.

El humo entra en tí y es ya parte de ti.
En parte respiras a los demás,
entran en tu cuerpo, son quejas.
No se detiene. ¿Cuanto tiempo tiene que pasar para olvidar?
La desilusió n no se detiene. Te busca y te encuentra la muerte,
llega en camión, es lenta a veces, no se decide.
T emira de frente. Te miradefrente.
Terminas enfermándote cuando la muerte pasa junto atí. Y te ve de frente.
Te enfermas. A veces se juntan las hermanas. Llega el sueño y la muerte.
T enfermas, necesitas dormir.
No puedes más. ¿Quien sube por las escaleras?

Toma la daga, prepárate.
Es solo un gato. Lo matas de todas maneras.
La muerte te sonríe. Te mira de frente.
Tus dientes podridos se muestran impúdicos.
Casi ya no tienes cabello.
La muerte se va apoderando de ti, lentamente.
¿Recuerdas tu juventud?
Fuiste joven alguna vez.
Te derrotó la vida.
Tomas la daga de nuevo.
Estas nerviosa, no lo puedes evitar.
La sangre del animal todavía
está caliente en el arma.
No te decides.

Elpolvo otra vez.
Entra por la ventana, empujado por el camión
Y elreuido. Tedeseperaas.
Nada te detiene. Te dedsnudas. Tomas un mechón de tu cabello, ya está.
Lo cortas. Quisieras volar. A veces sueñas que intentas volarv, pero te detiene el peso de las cosas, la renta, la luz, la espozadelvecinno los hijos el prozaclalunas, el ritmo del mar, las aves, el arbol osfurro frente a tu ventana. Te detienen no puedes volar. Zumba el timbre, otra vez las deudas, ya no hay quien te preste desde que murieron tus padres, tu hermano ya no te habla. Bebes más. El final está cerca, la muerte te mira a los ojos. Y vuelas. Pero bajo. Muy bajo.

2.

Los demonios te ven de frente.


3.

De frente. No necesitas hablar. Ya sabes qué hacer. Te hundes en el fango, parece leche fresca la sangre que sale de tus dientes.
La oscuridad y silencio que tu alma buscaba, están frente a ti.

Etiquetas:

todo pasará.

Un anciano observa el mundo desde la ventana de su cuarto, oscuro como el interior de una piedra, como el pensamiento de un buitre, como las nubes de lluvia.


Pasa la vida, oscura como el sonido del trueno, como los ojos del amor que murió hace ya tanto tiempo.


Y ese hilo de luz que cuelga de una telaraña le dice que mañana pasará, como pasó el ayer y el día de hoy termina.

Etiquetas: